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San Miguel de Tucumán

Viernes 03 de Abril de 2020

21/02/2020

Cultura

ENTREVISTA

Claudio Novillo habla de su primer libro

El novel autor tucumano destacó los principales detalles de la novela histórica "Guerrera de Ébano", su obra prima. También de la influencia recibida de su padre, el escritor e historiador Abel Novillo

Acaba de llegar a las librerías su libro "Guerrera de Ébano" del novel escritor Claudio Novillo y se muestra más que orgulloso de su creación. El escritor nos propone un relato histórico con protagonistas reales y con saltos en el tiempo, siguiendo la historia de una esclava parda devenida en soldado. De esta manera, Novillo pone sobre el tapete una problemática que -según él-, no tuvo el merecido espacio en la historia nacional.

- ¿Qué va a encontrarse el lector?

- La historia que se relata es verídica y la mayoría de sus protagonistas son reales. En ella se habla de sacrificio, voluntad y valentía. Mucha valentía. De enigmas históricos pero, ante todo, es la historia de una mujer que tuvo la mala suerte de nacer mujer y mulata en tiempos donde una vaca, valía más.

Traté de retratar a una mujer parda que, por su singular personalidad, tuvo incidencia directa en sucesos importantes de la época colonial y posteriormente durante el proceso independentista. Su protagonista, María Remedios del Valle, quedó en la historia como "La Madre de la Patria". Una parda de nacimiento, como lo determinaba el sistema de castas vigente. Además de la desigualdad étnica se sumaba la adquirida sólo por ser mujer, situación que ella demostraría a lo largo de su vida, que no estaba decidida a obedecer.

Fue madre, hermana, hija y esposa, pero sobre todo, fue una guerrera. Nació en Buenos Aires a mediados del siglo XVIII, participó en la defensa de Buenos Aires en las invasiones inglesas y acompañada de su marido e hijos, formó parte del Ejército Auxiliar del Alto Perú primero y del Norte luego, siendo protagonista de una triste historia de injusticia y olvido.

Una referencia histórica centrada en las peripecias de valientes hombres y mujeres que con su sacrificio y una voluntad inquebrantable, cambiaron aquel mundo en ebullición donde vivían.

Me gustaría que el lector se encontrara con el retrato de una parte de nuestra historia y una invitación a compartir sentimientos como: la violencia, la traición, la ausencia, el amor, el desamor, el olvido y la muerte. Todos tenemos experiencias sobre estas cuestiones; y leer cómo las afrontaron otros, podrá ensanchar nuestra propia manera de entender la realidad. 

- ¿Cómo surgió la idea de su primera novela la "Guerrera de Ebano"?

- La necesidad de publicar surgió de la necesidad de comunicar. Por diversas razones necesitaba tomarme un descanso en mi faceta profesional de periodista / publicista. Mi cabeza se había comenzado a poblar de ideas que solicitaban a gritos ser organizadas y plasmadas. En aquel momento, estaba viendo una vieja miniserie denominada "Raíces" y en cada episodio llamativamente, miraba unos 10 minutos, para luego volar imaginando a una de aquellas protagonistas negras en mi propia historia, inspirada en hechos reales, dentro de la historia Argentina. Y así poco a poco fuí hilvanando la novela. Que además llevó un intenso trabajo de investigación. Todos los personajes y las costumbres, fueron desarrolladas desde la imaginación, pero todo guiado por documentos testimoniales de la época.

- ¿Qué te aportó el proceso de escribir la "Guerrera de Ebano"?

-Aprendí mucho. Y descubrí, sobre todo, que la humanidad evolucionó y que vale la pena mirar hacia el pasado. Aquellos tiempos fueron de extrema violencia. No existía la idea de un mundo sin esclavos. Si algo comprendí escribiendo "Guerrera de Ebano" es que contra toda malicia y estupidez, a pesar de eso la humanidad avanzó. Nací en 1960, y no conocí en Tucumán, a una persona que hubiera sido esclava pero en otros sitios aún existían. Entonces no fue hace tanto tiempo, aunque ahora nos parezca imposible.

- ¿Cómo te surgen las ideas cuando escribes?

- Simplemente aparecen. Están cuando las necesito. Nunca lo tengo demasiado claro. Tal vez al momento de la corrección comienzo a percibir de dónde proviene tal o cual situación. Seguro que son lecturas o películas que vi, alguna historia que escuché, experiencias de vida o cosas que me hubiera gustado vivirlas. Lo más exacto sería un popurrí de todas esas cosas y muchas otras. Cuando estoy escribiendo mi mente me va proveyendo de representaciones muy nítidas, con muchísimos detalles, de los que ni siquiera soy consciente.

- ¿Cuándo surgió su necesidad de escribir?

- No lo sé, realmente. Creo que siempre escribí. Desde que tengo memoria y siempre invariablemente, rompía mis escritos. Sin internet, sin computadoras, pero con mucho campo para explorar. De niño creaba pequeñas historias que memorizaba y luego las jugaba en el fondo de casa con mi hermano Eduardo. Con el tiempo fueron apareciendo necesidades de jugar con las palabras y las estampaba en papel, para luego tirarlas. La escritura para mi, fue siempre individual y privada. Por ese entonces también fui descubriendo el mundo de las historietas, que me facinaron.

- ¿A cuáles historietas te refieres?

- Siendo un niño de unos 10 años, en casa de mi abuela paterna, encontré unas revistas con historietas, eran "Intervalo". Me impacto una en particular: "Gente de Blanco". Luego fui encontrando otras revistas de historietas, cuyas historias se acercaban más a mi gusto: El Tony, Fantasía, D'artagnan todas publicadas por la editorial Columba. Pasaba horas leyendo aquellas historietas que venían en formato de revistas y, esos recuerdos, tráen emociones de aquellas épocas.

Con la revista D´artagnan viví la aparición de las historietas que se continuaban de número en número, con el famoso continuará… que odiaba, al final del último cuadro .

- ¿Recuerdas alguna de sus historias?

- Si por supuesto. Nipur de Lagash, Cabo Savino, Pepe Sánchez, Roland el Corsario, El Etrusco, Gilgamesh el inmortal.

- ¿Se siente escritor?

- La verdad que hasta el día de hoy no me siento escritor. Durante la adolescencia me dejó de interesar la escritura. Me sorprendió y le dediqué más tiempo a la música. Casí a los 19, en 1978, gané un premio en un concurso de cuentos de una revista tucumana que ya no existe. Solamente pensar que pudieran haber leído, ¡y elegido!, mi cuento era una alegría inmensa. Aunque más que nada me impactó el hecho de comprobar que podía escribir algo que otros leyeran y a la vez consideraran. Porque hasta ese momento, nadie leía lo que yo escribía, así que no tenía idea de cómo era, si muy malo o sólo regular...

- ¿Autores preferidos, definitorios?

- Creo que sin dudas, la mayor influencia la recibí de mi padre, Abel Novillo escritor e historiador. Pero la lista es absolutamente inmensa. Podría citar a Bradbury, Cortázar, Rulfo, Walsh, Saer, Viñas, siendo consciente de la tremenda injusticia.

- ¿Existe un horario propicio para ponerte a escribir o cualquier momento es ideal?

- Me gusta "escribir" a la madrugada. Y marco escribir porque como usuario de la tecnología, cada vez me cuesta más escribir, me resulta más práctico dictarle a mi smartphone. La madrugada tiene para mi, una magía especial junto a sus sonidos y sus silencios. Principalmente corrijo de día. Aunque siempre estoy presto a que me surja alguna idea a la que transformar en palabras y aquello no tiene horario. Aunque debo aclarar que no soy exactamente del tipo constante.

- Algo de lo que nunca hablarías en tus textos

- Mientras me interese, no hay tema tabú. Que luego le interese al lector o lectora es otro cantar.

- El error que siempre cometes en tus textos

Las comas mal puestas. Son una lucha constante. Y quizá soy demasiado hiperdescriptivo.

- Un consejo a un escritor que empieza...

- No lo hagas, en serio, no lo hagas. Escribir tiene que ser casi un rito, una obligación diaria. Hacen falta muchas horas de vuelo para aprender a contar historias de una manera decente. Te lo debes a ti y a tus probables lectores.

- El mejor regalo que te pueden hacer

- Alguien ya lo pidió alguna vez, pero quiero lo mismo. Una lámpara maravillosa con un genio que conceda tres deseos, uno de los cuales pueda ser siempre: tres deseos más.


Fuente: Transcripción de nota publicada en diario Literario Vanguardia uruguaya - Periodista Mariela Vecaccese


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