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San Miguel de Tucumán

Sábado 08 de Agosto de 2020

10/01/2020

Argentina

Pareja. "Somos como hermanos". ¿Dónde quedaron el deseo y la chispa sexual?

¿Sentiste alguna vez que la relación con tu pareja de muchos años se parece, un poquito, a una relación de hermanos? No hay nada para asustarse ni preocuparse; tener "hermanos" en la vida es hermoso. Pero si estás sintiendo esto al lado de una pareja, enseguida hay una señal de alerta que se enciende. Tranqui, que hay bastantes cosas positivas en este tipo de relación y una sola negativa, que podés trabajar. Mirá.

Que no te asuste esta frase, esto no es una telenovela mexicana y tu pareja, claramente, no es tu hermano ni lo va a ser nunca. Pero a veces, con el tiempo puede generarse un vínculo de muchísima familiaridad que, sumado al desvanecimiento de la pasión, puede confundir.

Primero, lo bueno: tienen confianza al 100%, la pasan bien, tienen una historia compartida con miles de anécdotas. Quieren acompañarse, cuidarse, estar presentes cuando el otro lo necesita. Podría decirse que son incondicionales.

OK, ahora lo no tan bueno: seguramente estén experimentando cierta falta de deseo y de intimidad sexual, razón por la cual empiezan a percibirse como compañeros de casa.

Hay razones evolutivas y prácticas por las que la pasión de los primeros tiempos de la etapa del enamoramiento se va desvaneciendo. Y en realidad, eso está buenísimo: si estuviéramos todo el día a los arrumacos con nuestra pareja como en los primeros días de relación, pasaría que:

- Nadie nos bancaría. Seríamos esa pareja empalagosa y autorreferencial que ve la vida desde adentro de su burbujita.

- Descuidaríamos otros ámbitos de nuestra vida: esos que tendemos a relegar en aquellas primeras semanitas de amor pasional, como el laboral, la salud o las amistades.

Básicamente, si la pasión del principio no se fuera desvaneciendo un poco, probablemente no lograríamos nada muy importante, porque gran parte de nuestra energía estaría enfocada en el otro.

  • Preferís dormir a tener sexo la mayoría del tiempo: si llegás a la cama muertísima y te querés ir a dormir, está perfecto. Pero si siempre preferís dormir a tener sexo, incluso en las noches en las que no estás particularmente cansada, prestá atención.
  • No hay contacto físico durante el día: abrazos de la nada en la cocina, mimos en el sillón mientras miran tele, ir de la mano por la calle... Son pequeñas muestras de afecto que indican una conexión íntima.
  • Se "dejaron estar": la mejor parte de una relación es estar súper cómodos el uno con el otro, así como con hermanos. Pero ojo: así como nos paseamos por casa en joggings y remera rota, siempre debería haber momentos para mostrarle al otro nuestro lado más sexy.
  • Evitan estar solos: especialmente si tienen hijos, es muy difícil lograr salir "de cita" todas las semanas, incluso semana por medio. Pero aquellos días en que sí consiguen que alguien cuide a los chicos, ¿dónde van? ¿Qué programas arman? Si solo se ven fuera de casa cuando los invitan a un casamiento y hasta para su aniversario comen con los chicos o en el sillón como cualquier día..., ojo.

Es claro que es muy difícil sostener una pareja si ya definieron que no hay deseo ni intimidad y que no los va a haber.

Pero si hay amor de sobra y ganas, es posible que quieran dedicar energía a reencontrarse para volver más íntimo el vínculo. ¿Es tu caso? Podés empezar por acá:

  • Esperar menos, agendar más: muchas veces, esta sensación con respecto a nuestras parejas se puede producir, simplemente, por la falta de conexión sexual, causada porque no hay espacio para el encuentro. Y en ocasiones, sobre todo si tenemos un vínculo fuerte y mucho amor, esto tiene que ver sobre todo con la rutina, con cómo organizamos nuestro día y qué lugar le damos a nuestra sexualidad compartida.
  • Que el encuentro sexual surja como algo mágico, sin esfuerzo ni planes, es una idea re linda y romántica, pero irreal en el 99% de las veces en parejas consolidadas. Para poder mantener un nivel de encuentro sexual y pasar tiempo de calidad en pareja, hay que pla-ni-fi-car.
  • Tómense el tiempo de disfrutarse: todos queremos sentirnos deseados, atractivos, especiales a los ojos de alguien. Incluso, queremos eso más de lo que queremos un orgasmo. Entonces, no dejes que el reloj te corra a la hora de tener intimidad con tu pareja. No pienses: "Son las 11 y cuarto y mañana me tengo que levantar a las 7, lo hacemos rapidito".
  • O, si es inevitable, pensalo, pero no le hagas tanto caso. Mejor, concentrate en tu pareja. Y en cómo se siente un beso. Y en las cosas que te hacen sentir sus manos y lo que te dice.
  • Mirarse. Desearse. Acordate de esto: la pasión suele reaparecer cuando volvemos a prestarnos atención.
  • Aumenten la anticipación: los humanos experimentamos más placer cuando la anticipación de la recompensa se extiende durante un tiempo, antes de recibirla. Por eso, una buena idea puede ser prolongar el juego previo, contarnos fantasías, preparar el cuarto con velas, pensar qué nos vamos a poner... Generar nuevas expectativas siempre suma.
  • Tóquense más: acá hablamos de tocarse fuera del dormitorio. Dense la mano, un beso, un masajito cuando llegaron cansados de la oficina. El contacto físico afectuoso, y no necesariamente sexual, nos hace sentir más conectados.

¿La buena noticia? El cariño y la familiaridad que ya tienen es lo que los puede ayudar a volver a encender la llama, porque en las parejas a largo plazo, la amistad es el pegamento que ayuda a mantener el vínculo. Aquellas duplas que saben bien sus gustos, sus sueños y deseos, sus miedos y rasgos de personalidad, y se aceptan y aman desde lo profundo, son las que logran perdurar. .

Por Clarisa Chiachiarelli, psicóloga

"Con el paso del tiempo las personas vamos cambiando: adquirimos fortalezas, nos adaptamos al entorno, sorteamos obstáculos que nos afectan desde lo profundo y desarrollamos particularidades adquiridas.

Esas transformaciones hacen que el vínculo de pareja también sufra cambios, porque no son las mismas personas que se encontraron. Quizás, si quienes son hoy no desean mantener una relación amorosa, pero se quieren y valoran, es posible que se logre mantener un vínculo posterior. Eso sí: siempre y cuando pilares de la relación están fuertes y bien sostenidos, y solo haya un desencuentro sexual que no se puede resolver.

Es cuestión de fortalecer la comunicación para ver cómo encontrarse desde otro lado, en un ámbito de amistad, y manteniendo las redes tejidas con personas de sus redes. Si hay hijos, lo ideal puede ser lograr configurar un vínculo de apoyo y respeto más allá de las obligaciones y responsabilidades compartidas como padres".

Por Sofía Orsay

Experta consultada: Clarisa Chiachiarelli. Psicóloga.

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